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martes, 13 de septiembre de 2016

Referéndum Revocatorio. ¿Revocar o Derrocar?



El pasado sábado 3 de septiembre el intelectual opositor Fernando Mieres coloca en su Twitter: “Estoy convencido: si el Revocatorio no revoca a Maduro, lo derroca. Esa es la idea”. Sin lugar a dudas, Mieres señala lo que viene siendo en la práctica la combinación estratégica de todas las formas de lucha por parte de la dirigencia opositora. Ahora bien, vamos a ponerle lupa al asunto:
La oposición en Venezuela ha experimentado múltiples vías para acceder al poder. En los tiempos de la Coordinadora Democrática se priorizó las vías golpistas e insurreccionales. El golpe de Estado del 2002 y el paro petrolero del 2003 son pruebas irrefutables de esto. No obstante, esta coalición ensayó la vía pacífico legal en el Referéndum Revocatorio del 2004. En aquel entonces Fedecámaras, la CTV y las ONG financiadas desde el extranjero hegemonizaron la dirección opositora por encima de los partidos políticos. Después de los fracasos estrepitosos, se desmorona la C.D. y la Revolución entra en un periodo de ofensiva política. La falta de acuerdos y los pronósticos de derrota llevaron a la oposición a no participar en las parlamentarias del 2005.
Salvo la efímera campaña electoral de Manuel Rosales en el 2006, los esfuerzos unitarios opositores no volvieron a cuajar hasta el 2008 con la presentación pública de la Mesa de la Unidad Democrática. El cese de concesión de RCTV y la derrota de la Reforma Constitucional fueron las sustancias catalizadoras que aceleraron la “unidad”. La Mesa de la Unidad Democrática surge con los mismos intereses y fines que la Coordinadora Democrática pero con ligeras variaciones. Por un lado, la MUD nace tanto para recuperar terreno en las elecciones regionales del 2008, como para enfrentarse a la Enmienda Constitucional del 2009. Por otro lado, la dirección de la “Unidad” estaba constituida fundamentalmente por los partidos políticos y no tanto por los factores gremiales. En consecuencia, el segundo esfuerzo unitario de la oposición priorizaría las vías electorales sobre las violentas.
Es posible que Estados Unidos como principal aliado de la oposición cumpliera una función en esta dirección. La salida de la Administración Bush en el 2009 y el acceso al poder del Partido Demócrata encabezado por Obama, pudieran haber impulsado un cambio dentro de la oposición. Quizás la Administración Obama que tuvo como Secretaria de Estado a Hillary Clinton partidaria del llamado “smart power” o “poder inteligente” emprendiera una política para Venezuela dirigida a recobrar la influencia norteamericana y derrotar al chavismo por vías electorales. El llamado “poder inteligente” consiste en combinar el “hard power” (invasión militar, bloqueo, operaciones militares encubiertas) con el “soft power” (operaciones psicologicas, campaña mediática, ofensiva cultural y político-electoral) para lograr lo que denomina Joseph Nye una “política vencedora”. Es ilustrativo algunos informes de inteligencia desclasificados de los Estados Unidos para la fecha, que identifican como debilidades del gobierno venezolano la inseguridad, las deficiencias en los servicios básicos y el problema económico. Tal vez la Embajada de los Estados Unidos “estimulara” al nuevo liderazgo opositor que coincidiera con este enfoque, lo que no quiere decir que se encuentre descartada ninguna alternativa que permita vencer al chavismo.
En este sentido, La opción electoral de la MUD le ha permitido acumular fuerzas, recuperar espacios de poder, territorializar sus banderas de lucha e impulsar liderazgos unitarios regionales y nacionales, reconstituyendose como fuerza política. La victoria en las parlamentarias del 2015 son prueba de los frutos que le ha arrojado, a esta coalición política, la vía pacífica electoral. Sin embargo, las fuerzas política que direccionan la MUD no descartan del todo los caminos violentos e insurreccionales. Los actos violentos de abril del 2013, las guarimbas del 2014 y los pronunciamientos previos y posteriores al 1S evidencian el fortalecimiento de una tendencia que juega a convertir la movilización de calle en globos de ensayos insurgentes.
En el 2016 el país atraviesa el peor momento de su crisis económica. El alto costo de la vida mantiene al país en una tensa calma. Una tensión que se teje silenciosamente al calor del rumor en las colas, en los reconcomios de las amas de casa, en la conversa cotidiana que tiene como excusa el café de la mañana, en los tragos de los viernes. Lo cierto es que las pequeñas ágoras del debate cotidiano tienen como agenda principal la crisis económica. El descalabro ha conducido a la mayoría de la población a una lucha familiar por restablecer la calidad de vida que tuvieron en años recientes. Esta una calma que se convierte en desesperación y estalla en la riña de la cola a la entrada del comercio. Es una tranquilidad que deviene repentinamente en ira contra el policía, contra el bachaquero, contra el gobierno, contra los demás en la cola. Es la frustración colectiva de no poder comprar el alimento o la medicina que se necesita. Es una molestia que tiene picos que coquetean con la euforia, pero que inmediatamente las llamas coléricas son apagadas de nuevo por un indescriptible sosiego, que lleva a respirar profundo para afrontar el siguiente día. El termómetro insurreccional sube y baja aceleradamente.
En este sentido, la oposición intentó utilizar en el 2016 esta situación para promover un estallido social que diera al traste con el chavismo de manera definitiva. No obstante, la violencia opositora es vista con desconfianza por la mayoría de la población, los más no acompañan la violencia, ni el saqueo. Por ello, la oposición fracasó intentando conectar el malestar social con sus banderas políticas. Sin embargo, en lo que no ha fracasado la oposición es en haber logrado posicionar comunicacionalmente un culpable de la crisis: Nicolás Maduro, una solución: la salida del chavismo del poder y la vía para lograrlo: el Referéndum Revocatorio. Esta fórmula no solo tiene como propósito revocar el mandato de Maduro, también se plantea el extinguir al chavismo como opción política. No obstante, el malestar social y la crisis económica no han sido suficientes para darle la estocada final al chavismo.
Durante las primeras declaraciones de Ramos Allup en enero señaló que la salida del gobierno sería “pacífica, constitucional y democrática”. Después de meses de discusión la oposición obtuvo como consenso el Referéndum Revocatorio como vía para salir del gobierno. Sin embargo, ya en abril el presidente de la Asamblea Nacional advertía en su cuenta Twitter: “Que quede claro: Maduro, altomando fan, salainconstitucionaltsj y cne están impidiendo salida constitucional, pacífica y democrática crisis”. En este sentido, la oposición se ha concentrado todas sus fuerzas en presionar al CNE para que el Referéndum Revocatorio se celebre en el 2016, sabiendo que en el 2017 la Constitución brinda más opciones al chavismo para sortear un resultado adverso.
Ahora bien, todos los pronósticos señalan que el CNE anunciará la celebración del Referéndum Revocatorio en el 2017. Además sabemos que chavismo cuenta con medios constitucionales para salir airosos frente a un posible resultado adverso en el RR. Es decir, que la oposición es consciente que el resultado del Revocatorio no necesariamente desalojaría al chavismo del gobierno. En consecuencia, el Referéndum Revocatorio no es el instrumento adecuado para una salida “pacífica, constitucional y democrática”. Por tanto, el RR parece ser una excusa de la oposición para invocar un acto insurreccional con grados importantes de legitimidad para derrocar al gobierno chavista.
Sabemos que la dirección de la MUD no siempre encuentra consenso en relación a la violencia. Por ejemplo durante las gurimbas de febrero del 2014 Capriles intentó oponerse a la violencia y obtuvo un rechazo inesperado de sus seguidores. No obstante, Leopoldo López quien no había tenido oportunidad en las Primarias del 2012 se la jugó con los violentos y se catapultó a la cima del liderazgo opositor. Por otra parte, durante el 1S se filtró un video en donde Freddy Guevara, quien había incitado a la violencia días antes, intentó calmar los ánimos frente a un piquete policial y fue desaprobado por los manifestantes. Peor, le fue al Chuo Torrealba cuando le toco invitar a los manifestantes a seguir la protesta en su casa tocándole cacerola en la pata de la oreja a su familia. Esto tuvo como resultado que la tendencia fuera el #MalditaMUD como protesta de la base opositora frente a las actitudes timoratas de la MUD. Lo que está experimentando la dirección de la MUD es que la base dura de la oposición es proclive a la violencia y que el líder que se oponga abiertamente a ella será condenado. Hoy todo líder opositor sabe que oponerse a la violencia tiene un costo político alto y que apoyarla es una jugada que puede consolidar un liderazgo nacional indiscutible en la oposición.
Mientras tanto la dirección del chavismo oficial intenta sortear las dificultades de la inmediatez. En el contexto internacional se habla de un acuerdo entre Rusia y Arabia Saudita que estabilizará los precios del petróleo. El gobierno cruza los dedos, saca cálculos, revisa el ingreso de alimentos de los reportes de la aduana. Por otro lado, La oposición arrecia, sabe que aun el viento está a su favor, convoca a marchas, genera falsas expectativas, denuncia internacionalmente al gobierno. El juego parece trancado.
Todo indica que el 2017 iniciará con un pico de conflictividad política. Cabe agregar que la base opositora movida por las promesas demagógicas de sus dirigentes, exige una salida inmediata del gobierno con el Referéndum Revocatorio. Un resultado contrario pudiese ocasionar altos niveles de frustración colectiva que degeneren en violencia. Asimismo, ningún líder de la oposición está dispuesto a cargar con el pasivo político de oponerse a la violencia de sus bases.
Bajo este panorama es posible que algunos sectores de la dirección de la MUD aprovechen esta situación impulsado un plan de movilización con matices insurreccionales, conduciendo hacia una guerra fratricida a Venezuela en el escenario de un Referéndum Revocatorio fallido. Este plan contaría con un amplio respaldo internacional. Ademas pudiera contar con cierto respaldo popular.
Conjurar la violencia debe ser una tarea fundamental para la izquierda en general. Solo un plan político contundente logrará hacer entender que el único camino que tiene una oposición consecuente con una salida “pacifica, constitucional y democrática” son las Presidenciales 2019 o unas megaelecciones a finales del 2018. No obstante, el malestar social, la presión internacional y la crisis económica son adversidades que el chavismo tendrá que capear si quiere ganar algo de tiempo.
A continuación cuatro sugerencias que pudieran ayudar a las fuerzas chavistas a detener la violencia y a reavivar nuestro proyecto político:
  • Constituir un Frente Amplio por el Diálogo y la Paz. En esta plataforma debe de estar invitados a participar todas las fuerzas comprometidas por un desenlace no violento de la crisis política que vive el país.
  • Reactivar el Congreso de la Patria con la participación incluso de las fuerzas del llamado chavismo “disidente” y “crítico” de cara a las siguentes tareas: 1. reunificar a los chavistas en torno a un programa mínimo que exprese acuerdos básicos antimperialistas, antifascistas y de recuperación económica 2. Iniciar una transición efectiva para una nueva dirección moral e intelectual del chavismo. 3. Confeccionar un plan para la recuperación por parte del chavismo del control político-territorial en los barrios.
  • Crear los Consejos Populares de la Unidad-Cívico Militar como herramienta para el encuentro entre los Consejos Comunales y las unidades militares de base que permita compartir experiencias, debatir proyecto país, cultivar el ejercicio democrático y buscar soluciones a la corrupción que atraviesa transversalmente el mundo civil y militar. Asimismo, debatir el problema de la inseguridad y el control territorial de los barrios.
  • Generar experiencias que contribuyan a quebrar mafias distribuidoras en algunos rubros y circuitos, invirtiendo contados recursos en instrumentos de refrigeración y transporte que puedan ser gestionados por movimientos sociales y organizaciones del poder popular.

martes, 23 de agosto de 2016

¿Qué esperar el 1S? (Un análisis de redes sociales)

La oposición ha llamado a la "Gran Toma de Caracas" para el primero de septiembre. La convocatoria se activa justo después que el CNE anunciara la fecha para la recolección de firmas en la voz de la Rectora Principal Tibisay Lucena. En consecuencia, los principales voceros de los partidos políticos de oposición han señalado que el objetivo principal de la movilización es la realización del Referéndum Revocatorio este mismo año. No obstante, otras organizaciones han indicado que el objetivo de esta marcha es la salida inmediata del gobierno de Nicolás Maduro. En este sentido, el desenlace de la movilización de los sectores de derecha se enturbia cada día más. Las y los ciudadanos comunes nos preguntamos con temor ¿qué podemos esperar el 1 de septiembre?
La dirigencia de la oposición que está concentrada en la Asamblea Nacional no ha podido cumplir sus promesas de campaña. Las decisiones del Tribunal Supremo de Justicia han desarmado la trinchera de la MUD. Por otra parte, La FANB ha mantenido en lo fundamental su unidad. Asimismo, las protestas opositoras aún no han logrado conectar con el descontento popular al punto de movilizarlo hacia un estallido social. Aunado a esto, la fórmula de tres ingredientes: paro de transporte, paro de universidades y guarimbas juveniles se encuentra bastante desgastada. No obstante, la crisis económica del país lleva a que la intención de voto, según las encuestadoras, favorezca a la oposición en estos momentos. Por ende, la propuesta de Allup en torno a una "salida constitucional, democrática y pacífica" requiere que se acorten los plazos, antes de que pueda haber algún cambio en la situación económica que distorsione los actuales vientos electorales.
En este sentido, es importante señalar que la estrategia de la oposición no solo apunta a desalojar a Nicolás Maduro de la presidencia. Además, la oposición pretende extinguir al chavismo como opción política en Venezuela y con ello a cualquier otro proyecto alternativo al capitalismo. Ahora bien, queda clara la estrategia del gobierno nacional ante un escenario de derrota en el Referéndum Constitucional que se realice en el 2017. Por tanto, la única opción para la oposición consecuente con una "salida constitucional, democrática y pacífica" es lograr una victoria en las elecciones a gobernador y apostarle a un proceso de acumulación de fuerzas para las presidenciales 2018. Sin embargo, este camino es riesgoso.
El proyecto de hacer un cortafuego sobre el chavismo implica realizar una victoria tan contundente que no permita su recomposición de ninguna manera. No se trata de una victoria que permita que el chavismo quede como la segunda fuerza del país, se trata de una victoria que no deje posibilidad alguna a la izquierda de optar por el poder. Esto se puede lograr de dos maneras: 1) una contundente derrota electoral, o 2) un estallido social.
"El estallido social" que esperaba la oposición, en un momento tan crítico de la economía nacional, no ha llegado. A pesar de algunos conatos de saqueo y múltiples expresiones de violencia, el estallido no ha sucedido de manera espontánea. Tampoco la estrategia foquista de la guarimba logra conectarse de manera que pueda ser acompañada por los sectores populares. Al contrario, termina siendo una vía que tiene importantes niveles de rechazo en la población. La estética de la guarimba, compuesta por videos muy bien realizados, máscaras de anonymous, chinas, morteros, cascos de motorizado, pueden ser atractivas para jóvenes universitarios de los sectores medios, pero no motivan a las mayorías nacionales que están preocupadas por conseguir comida. Esta estrategia en lo inmediato pareciera neutralizada.
Con relación a la "Salida Electoral", la oposición sabe que el 2016 es el año en el que más oportunidades ha tenido en los últimos tiempos de obtener una victoria que desmorone al chavismo. El gobierno nacional cae en descrédito al no encontrar soluciones tempranas a la crisis económica que se agudiza con los días. Además, el desgaste del discurso, la ineficiencia de muchas instituciones del Estado y la corrupción de algunos funcionarios son una guillotina para el chavismo. No obstante, un importante sector de la oposición ve como un peligro la estabilización y progresiva mejora de la situación económica al corto plazo. Si bien es cierto que es poco probable que una mejora económica sume votos al chavismo, si es posible que desmovilice al nuevo caudal de votos con el que cuenta en esta circunstancia la oposición. Por ello, la oposición está jugando en diversas direcciones, aunque con disputas internas, intentan valerse de los frutos que pueda arrojar la combinación de todas las formas de lucha, con agudo sentido de la oportunidad.
Al ver cerrado el camino al Referéndum Revocatorio en el 2016 la oposición busca apoyarse en un favorable escenario internacional. Cuentan para ello, con el apoyo de varios organismos internacionales, ONG y un cambio en el clima político latinoamericano, especialmente en Paraguay, Argentina y Brasil, que vienen a apoyar a Chile, Colombia y Perú en su pugna contra el proyecto bolivariano. Aunado al respaldo irrestricto de los EEUU. En esta dirección, toda la estrategia opositora, tanto la electoral, como la violenta, estará enmarcada en la más agresiva campaña internacional.
Ahora bien, ¿qué podemos decir del 1S? Lo primero que hay que decir es que estamos sometidos a una campaña teaser o campaña de intriga. Esta estrategia publicitaria pretende generar falsas expectativas en las bases opositoras y explotar al máximo los recuerdos del 11 de abril del 2002, del paro petrolero, de las guarimbas de abril del 2013 y las guarimbas de febrero del 2014. Aunado a esto, agregar a la población una tensión adicional a la que ya tiene por la situación económica. Generar compras nerviosas, incitar a la movilización, promover con demagogia soluciones inmediatas a la crisis con la salida del gobierno actual. Igualmente, la participación de artistas reconocidos en la movilización convertirá a la marcha en un acto con una carga simbólica importante. El mensaje es claro, mostrar a un gobierno acorralado por una mayoría movilizada. Aunque la ruta de la marcha no ha sido señalada, esta pretende ser nutrida y en ello están colocado todos los esfuerzos de la oposición. El mordaz verbo de Allup, la puesta en escena de Chino y Nacho y la figura de Daniela Larreal seguramente serán elementos que proyectarán con mucho enfasis.
La pregunta del millón, ¿habrá o no violencia? Esto parece ser una pugna interna que no está clara, evaluemos los ánimos en las redes sociales:
  • Todos los dirigentes de la oposición coinciden en convocar a la marcha, a diferencia de otras movilizaciones, esta deviene de un esfuerzo unitario:
@ChuoTorrealba: "Así amanecemos: ·Organizaciones políticas se preparan para el reto de la Toma de Caracas" 1ra plana La Verdad Zulia"
@hcapriles 15 ago. : "El país se movilizará el 1 de Septiembre Sra Lucena, basta de burlarse de los venezolanos.…"
@JulioBorges 17 ago. : "Nuestros jóvenes merecen una #Venezuela de oportunidades. Este #1Sep por su futuro todos a la #GranTomaDeCaracas"
@hramosallup 20 ago. : "Vale la pena luchar por Venezuela, marchemos juntos el #1S."
  • Voluntad Popular hace su llamado pero con un tono diferente debido a la "amenaza de muerte que sufre Leopoldo López":
@liliantintori: "Y lo más grave, denunció que la vida de Leopoldo está en riesgo. Fue amenazado de muerte, denunció que la vida de Leopoldo está en riesgo."
@leopoldolopez 19 ago.: "En este momento, la solidaridad que les pido es con nuestra amada Venezuela! Salgamos con todas nuestras fuerzas el próximo 1 de septiembre!"
@FreddyGuevaraC: "El #1Sep arranca una etapa que no parará hasta lograr un nuevo gobierno"
  • Como si las declaraciones de VP no fueran suficientes para caldear los ánimos, los grupos de choque urbano de las llamadas "plataformas juveniles" tuitean de esta manera:
@ActivismoPJSC 16 ago. : "Este 1 de septiembre ¡LOS TACHIRENSES NOS VAMOS PARA CARACAS A EXIGIR NUESTROS DERECHOS! #Revocatorio2016 #1SGochosPaCaracas"
@RETachira 18 ago. : ¿MIEDO? A falta de pueblo, Maduro amenaza con reprimir a los venezolanos #LaTomaDeCaracas el #1Sep lo tiene LOCO
@JULIOCESARRIVAS (Dirigente de JAVU) 14 ago. : Este 1ero de Septiembre Nos Haremos Respetar #MarchaACaracas
  • Los más radicales usan el # 1SCalleHastaQueRenuncie ejemplo:
@TemplarioResisT: "#1SCalleHastaQueRenuncie Prepárate militar que hay refuerzo en todos lados del país"
@yaralibre241: "#1SCalleHastaQueRenuncie prepárense militares. Los Gochos van con todo"
@SoyLibre333: "#1SCalleHastaQueRenuncie Los GOCHOS nos muestran que SI SE PUEDE. Somos MÁS que sus esbirros."
@paolucci40: "#1SCalleHastaQueRenuncie LLEGÓ LA HORA Salir a la Calle es la única Opción que queda. O Reaccionamos o nos eliminan."
Los que siguen está estrategia dejan claro que no quieren otro objetivo:
@txpulincolorid: "Siempre y cuando no llegue un HDP y mande a bailar salsa #1SCalleHastaQueRenuncie No aceptamos otra cosa.
  • Mientras tanto los dirigentes más importantes llaman a la moderación:
@hcapriles: "Lo de la marcha sin retorno es volver al pasado, es Herman Escarrá"
Retwitteó @hramosallup a @raforih: "el 1S ni va a cambiar la historia, ni va a tumbar al gobierno, si será "calle sin retorno". Será fuerza y presión máxima para el Revocatorio"
@TomasGuanipa 18 ago. : "Este 1 de septiembre de manera pacífica nos movilizamos para la Gran Toma de Caracas para exigir la fecha del 20%"
  • Sin embargo, otros operadores políticos importantes de la oposición insisten:
Retwitteó @JJRENDON @SabatoMandredi: "#1SCalleHastaQueRenuncie los ineptos han de entregar el trabajo a los que estén en la capacidad de cambiar el país"
@AlbertoRavell: "Farid Richani: Régimen pretende cerrar La Cabrera para evitar que lleguemos a Caracas el 1S"
  • ¿En qué terminará esta disputa?:
En política no hay nada escrito. Los que privilegian la vía electoral saben que es una carrera larga y que a más pasos mayores posibilidades de tropiezos. Por ello, aunque llaman a la calma nunca descarta la vía violenta para el acceso al poder. Más aún, febrero del 2014 fue aleccionador para este sector. Sus llamados a la paz fueron resquebrajados por las "plataformas juveniles" y la guarimba fue vista con simpatía por las bases radicales de la oposición. El haberse colocado al frente de estas luchas hizo de un líder de segunda como Leopoldo López una figura de primer nivel en la oposición y el haberse mostrado timorato llevó a Capriles, quien era el líder más importante de la oposición, a quedarse a la zaga.
Por otra parte, los convencidos de la calle y la violencia saben que su estrategia implica un desgaste bastante grande. Saben también que las cuantiosas inversiones realizadas para mantener activa una guerrilla urbana no se corresponden con los resultados que de ella obtienen. Miden también que la captura de dirigentes con posesión ilícita de armas o bajo los efectos de estupefacientes ha sido, históricamente, un arma a la que el gobierno le ha sacado punta. En consecuencia, no descartan la vía electoral y pacífica.
El 1S es un nuevo termómetro de la capacidad de movilización de la oposición, la cual no ha sido la esperada durante el 2016. Sin ánimos de predecir el futuro, suponemos que de haber una movilización nutrida, similar a la del 18 de mayo, un sector mayoritario de la oposición, encabezado por sus más importantes líderes, intentarán llevar la acción comunicacional a su máxima expresión. Forzar la movilización hacia lugares no permitidos, colocarse frente a los cordones militares, victimizarse a nivel internacional, dictar una agenda movilizadora, mostrarse como una fuerza unitaria contra un régimen que catalogan "despótico". Ahora bien, concentrados en Caracas, los sectores violentos intentarán tensar la movilización hacia la confrontación. Más aún, es posible que esta marcha les permita articular una agenda de guarimba en los días siguientes. La posibilidad de un manifestante muerto activaría todos los mecanismos de salida y sería beneficioso para ambos sectores.
Para conjurar la violencia no solo de cara al 1S sino también frente a los retos del 2017, creemos que desde el chavismo debemos avanzar de inmediato al menos en las siguientes tareas:
  • Evitar a toda costa la violencia.
  • No permitir actos de indisciplina de los cuerpos de seguridad del Estado, como sucedio en los hechos de febrero 2014.
  • Garantizar el resguardo de los dirigentes de la oposición y de la militancia de base es para el chavismo un problema de seguridad de Estado.
  • Activar una agenda movilizadora de la base dura del chavismo.
  • Retomar actividades de abastecimiento más allá de los CLAP
  • Hacer un Frente Amplio por el Diálogo y la Paz. Este frente no debe ser entendido de manera sectaria. Debe hacer un llamado incluso a los sectores disidentes del chavismo. Esta oportunidad debe ser una excusa para replantear la unidad interna. Es saludable que Rodríguez Torres, Juan Barreto, Marea Socialista, Cliver Alcalá, Giordani, estén invitados a esta iniciativa. Frente al fascismo, unidad de todos los sectores del chavismo. Asimismo, este llamado debe ser extensivo, sin recelo alguno, a figuras no chavistas como Vladimir Villegas o Henri Falcón.
  • Impulsar un programa mínimo de recuperación económica que genere pequeñas soluciones a corto plazo y que trabaje sobre las expectativas y esperanzas de futuro para el imaginario colectivo del pueblo venezolano. Este programa debe empezar con una reflexión autocrítica.
  • Generar espacios de debate e intercambio entre los consejos comunales y los efectivos militares. Donde se pueda discutir sobre los problemas de abastecimiento, distribución de alimentos y donde podamos discutir la cultura antimilitar de los sectores opositores. La unión cívico-militar necesita de espacios de encuentro, de debate crítico y autocrítico.
  • Reactivar los debates del Congreso de la Patria.